✨ Introducción:
Dicen que la vocación es aquello que te llena sin vaciarte, lo que harías incluso si no te pagaran por ello. A veces la descubrimos desde pequeñas, otras veces la vida misma nos va guiando, mostrándonos el camino paso a paso. En este capítulo, quiero contarte cómo descubrí la carrera que hoy me define, cómo la vida y el ejemplo de mi papá me ayudaron a encontrarla, y por qué el trabajo no es solo una parte de mí… es también una pasión que me impulsa cada día.
💼 Capítulo 5: De números y decisiones: mi vocación financiera
Mi camino hacia la Ingeniería Financiera no fue precisamente planeado desde la niñez, pero sí fue el resultado de una cadena de decisiones que, sin saberlo, me iban acercando a donde debía estar. Todo comenzó cuando me tocó elegir un taller al ingresar a la secundaria. Recuerdo bien aquella exposición de opciones donde destacaban: soldadura, ductos y controles, y contabilidad. En el stand de contabilidad no había mucho más que unas hojas de trabajo, pero algo me llamó la atención. Tal vez no por lo que vi, sino por lo que sentía que representaba.Siempre he considerado a mi papá como mi mayor
mentor profesional. Un hombre admirable, con una capacidad de palabra
impresionante, que llegó a ser jefe de distribución logística con solo la
primaria terminada. Cuando le pedí consejo sobre qué taller escoger, me dijo
que hiciera lo que quisiera, pero que él me sugería contabilidad. Le hice caso,
y desde entonces, fui siguiendo ese camino, casi como "gorda en
tobogán", como decimos coloquialmente.
En el bachillerato elegí Administración de
Empresas, y al llegar el momento de tomar una decisión universitaria,
Ingeniería Financiera se presentó como la opción perfecta. No por moda, no por
presiones externas, sino porque algo dentro de mí ya estaba conectado con ese
mundo.
No te voy a mentir, algunas veces me he
cuestionado si fue la mejor decisión desde el punto de vista económico. Tal vez
no es de las carreras mejor pagadas, pero en cuanto a contenido, propósito y
vocación, me encanta. Me hace sentir viva, útil y completamente realizada.
Hoy soy analista financiera y disfruto profundamente lo que hago. Me apasiona analizar información, construir resúmenes, entender el trasfondo de los datos y, sobre todo, formar parte del proceso de toma de decisiones. Hace unos meses tuve la oportunidad de liderar la participación de mi empresa en el programa nacional de Mejores Empresas Mexicanas. De 125 reconocidas, solo 13 eran de nuevo ingreso… y una de ellas fue Covico. Sentí una mezcla de orgullo, gratitud y emoción. Ese tipo de logros me confirman que estoy donde debo estar.
Amo mi trabajo, disfruto que lo reconozcan, y
agradezco profundamente a las personas con las que he tenido la suerte de
aprender. Mis jefes han sido mentores generosos, y yo soy alguien que jamás
deja de querer aprender. Tal vez por eso, una de las razones por las que aún no
tengo hijos es porque mi trabajo ocupa un lugar esencial en mi vida. Me define,
me reta, me inspira. Si pudiera analizar datos todos los días, sin descanso…
feliz lo haría.
Te invito a comentar
¿Y tú? ¿Cómo descubriste tu vocación?
¿Fue algo que siempre supiste o lo fuiste encontrando en el camino? Me encantará leerte en los comentarios, compartamos historias que inspiran y que nos recuerdan que cada paso, incluso los que parecen pequeños, nos lleva justo donde debemos estar. 💬💼✨


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